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El ejercicio físico retrasa el envejecimiento

Una investigación reciente no solo respalda la noción de que el ejercicio físico retrasa el envejecimiento sino que incluso ha permitido medir cuánto retarda, en promedio, el envejecimiento celular.

 

Larry Tucker, profesor de ciencia del ejercicio físico en la Universidad Brigham Young en Estados Unidos, ha constatado que los telómeros de las personas que llevan a cabo de forma habitual mucha actividad física son notablemente más largos que los de quienes tienen estilos de vida sedentarios, así como los de quienes solo son moderadamente activos.

 

Los telómeros son una especie de capuchones protectores de proteína situados al final de nuestros cromosomas. Son como nuestro reloj biológico y están muy correlacionados con la edad; cada vez que una célula se divide y se copia, perdemos un diminuta parte de esas protecciones. Por tanto, cuanto más viejos nos hacemos, más cortos se vuelven nuestros telómeros.

 

Tucker halló que los adultos con unos niveles altos de actividad física tienen telómeros nueve años más jóvenes que los de la gente sedentaria, y siete años más jóvenes que los de la gente con un nivel de actividad física solo moderado. En la categoría de físicamente muy activos entraban solo las mujeres que al menos corrían durante 30 minutos diarios y los hombres que al menos lo hacían durante 40 al día, en ambos casos cinco días a la semana.

 

Aunque se desconoce el mecanismo exacto por el cual el ejercicio físico ayuda a conservar los telómeros, Tucker cree que ello podría estar vinculado con la inflamación y el estrés oxidativo. Estudios anteriores han mostrado que la longitud de los telómeros está muy relacionada con esos dos factores y se sabe que el ejercicio físico puede mitigar o suprimir a los dos.

 

 

 

Larry A. Tucker. Physical activity and telomere length in U.S. men and women: An NHANES investigationOriginal Research Article. Preventive Medicine, Volume 100, July 2017, Pages 145-151

 

Abstract

The principal objective was to determine the extent to which physical activity (PA) accounts for differences in leukocyte telomere length (LTL) in a large random sample of U.S. adults. Another purpose was to assess the extent to which multiple demographic and lifestyle covariates affect the relationship between PA and LTL. A total of 5823 adults from the National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES 1999–2002) were studied cross-sectionally. Employing the quantitative polymerase chain reaction method, LTL was compared to standard reference DNA. PA was indexed using MET-minutes using self-reported frequency, intensity, and duration of participation in 62 physical activities. Covariates were controlled statistically. Telomeres were 15.6 base pairs shorter for each year of chronological age (F = 723.2, P < 0.0001). PA was inversely related to LTL after adjusting for all the covariates (F = 8.3, P = 0.0004). Telomere base pair differences between adults with High activity and those in the Sedentary, Low, and Moderate groups were 140, 137, and 111, respectively. Adults with High activity were estimated to have a biologic aging advantage of 9 years (140 base pairs ÷ 15.6) over Sedentary adults. The difference in cell aging between those with High and Low activity was also significant, 8.8 years, as was the difference between those with High and Moderate PA (7.1 years). Overall, PA was significantly and meaningfully associated with telomere length in U.S. men and women. Evidently, adults who participate in high levels of PA tend to have longer telomeres, accounting for years of reduced cellular aging compared to their more sedentary counterparts.

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